Lo peor vino a partir de agosto: nos tuvimos que quedar en Madrid por razones económicas y ahí entendí que era la nada, y sin tener que leer a Sartre: la cartelera vacía como una nevera de piso compartido y las mismas exposiciones de la primavera........ ¿qué soy yo sin la cultura?...
(Mercedes Cebrián; El malestar al alcance de todos)
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