Dios
Hay muchos pensadores que sostienen la ineptitud de
La ciencia es totalmente ajena a esta cuestión y la prueba está en que de ellase ha pretendido sacar argumentos en favor y en contra de la existencia de Dios:Kepler y Newton se extasiaban ante el orden universal que, según ellos,implicaba la existencia de Alguien que lo hubiese establecido; Maupertuissuponía que el principio de mínima acción de la dinámica era la mejor prueba deuna Sabiduría Divina; Jeans piensa que este universo ha sido construido por unDios Matemático, con conocimiento del cálculo tensorial y la teoría de losgrupos. Por el otro lado, hay espíritus dispuestos a creer que el desarrollo de laciencia prueba la inexistencia de Dios; no veo, sin embargo, cómo el descubrimiento de leyes en el terreno de la biología y de la psicología puede resultar reconfortante para los que piensan así; si no he entendido mal, las experiencias de Pavlov demuestran que buena parte del mundo psíquico revelaya una obediencia a leyes estrictas; pero ¿no es la existencia de leyes ineluctables lo que lleva a otros a creer en la existencia de Dios?
En realidad, un censo de opiniones mostraría que buena parte de los sabios creen en un Principio Ordenador. Por mi parte, me parece que la ciencia estricta nada puede probar en este problema. En la medida en que sus hombres pronuncian estas ansiosas afirmaciones no pertenecen a la ciencia: pertenecen ala Teología o a
En todas las épocas de la historia, los enemigos más encarnizados del Dogmase han reclutado entre los partidarios de un Dogma Diferente, quemándose, ahorcándose o crucificándose mutuamente. El auténtico espíritu libre está abierto a todas las posibilidades, incluyendo los dogmas y las supersticiones. Este espíritu debería ser la esencia del pensamiento científico y filosófico; ylógicamente lo es, pero es raro que psicológicamente o históricamente lo alcance a ser: los hombres de ciencia y los filósofos son hombres de carne y hueso y no están desposeídos de los vicios de los demás mortales; tienen mayor dominio dela inteligencia y más espíritu crítico; pero es una diferencia de grado, no de esencia.
Y así nos encontramos con un hecho curioso: los siglos XVIII y XIX desencadenaron una especie particularmente peligrosa de dogmatismo: el científico. Es cierto que en nuestro siglo, algunos de los más grandes epistemólogos han recomendado la cautela y la modestia; pero el hombre de lacalle, impresionado por el desarrollo de la técnica, no ve esos titubeos teóricos yha adquirido la más singular de las supersticiones: la de la ciencia; que es comodecir que ha adquirido la superstición de que no debe ser supersticioso.
Era un acontecimiento previsible: la ciencia se ha hecho recientemente poderosa y abstracta, es decir, misteriosa: para el ciudadano se ha convertido enuna especie de magia, que respeta tanto más cuanto menos la comprende. Este nuevo esoterismo tiene por dignidades el Miedo y el Poder, y estas dos fuerzas engendran siempre las supersticiones.
En la ciencia hay un elemento eterno y otro mortal: el primero es el método,que consiste en observación cuidadosa y razonamiento impecable; la partemortal es, en cambio, el conocimiento mismo. La teoría de Tolomeo fuesuperada por la de Copérnico, esta por la de Einstein y la de Einstein ha de sersuperada por otra más compleja. El desarrollo del pensamiento se hace amenudo a través de estas negaciones dialécticas. Esta mortalidad delconocimiento es lo que hace tan cautelosos a los hombres de ciencia, que nuncason dogmáticos cuando son auténticos. En líneas generales, puede decirse que practican tanto menos el dogmatismo de la ciencia cuanto más a fondo hanllegado a ella; tiene mayor fanatismo científico el médico, cuya ciencia está probablemente en el estado en que se hallaba la física en la época de Aristóteles,que el matemático, cuya ciencia, por ser la más simple de todas, es la más avanzada.
Si hay algo seguro en nuestros conocimientos es la verdad de que todos los conocimientos actuales son parcial o totalmente equivocados. Dentro de cienaños parecerán monstruosas las operaciones cometidas por los médicos del sigloXX en los ulcerosos. En general, les parecerá bastante cómico el afán de las curaciones locales, tendencia del hombre ingenuo a dividir la realidad. Laexperiencia realizada hasta el presente ha mostrado que viejas teorías queconstituían Dogma apenas han resultado ser Equivocaciones. Este hecho melancólico debería hacer meditar a los médicos y en general a los científicosque dogmatizan. A menos que piensen, valerosamente, que ese proceso de transmutación de Dogma en Equivocación ya terminó y que ahora todo lo quedicen es inmutable. No veo, sin embargo, por qué ha de poder establecerse un límite entre el Dogma y
A veces la fama se debe a una frase histórica. De todas las cosas apócrifas, las más enérgicamente apócrifas son, quizá, las frases históricas. Dada la naturaleza de la historia humana, casi siempre han sido pronunciadas durante una batalla, o en la cámara de torturas, o al morir en la guillotina. En tales momentos, nadie que no sea un incurable literato pronuncia frases que puedan hacerse célebres por su estilo literario; y las frases históricas son, precisamente,frases pulidas y trabajadas. No hay duda de que las inventa laboriosamente la posteridad —como muchas cosas históricas.
Poderío del Lenguaje
La riqueza del lenguaje puede ser medida por el número de las palabras, perono su poderío. Hay escritores que se arreglan con un vocabulario restringido,que sacan matices y partido del que tienen por la maestría en la colocación.Como en el ajedrez, una palabra no vale por sí sola sino por su posición relativa,por la estructura total de que forma parte. Sólo un escritor mediocre puede desdeñar ciertas palabras, como un mal jugador de ajedrez desdeña un peón: nosabe que a veces sostiene una posición.
Poesía Pura
Algunos opinan que en la poesía pura no deben intervenir elementos didácticos; otros han prohibido los elementos filosóficos, políticos, raciales,científicos; otros, los valores musicales, como el ritmo y la rima. Sería buenoescribir un poema purificado según todas estas recomendaciones: no quedaría nada.
Se cree que el problema de la poesía pura es un gran problema porque es interminable, olvidando que también eran interminables las disputas medievalessobre cuántos granos de trigo forman un montón. En realidad, los logísticos modernos dirían que tanto uno como otro son seudoproblemas de definición:dada una definición se termina la disputa, que simplemente se debe a que cadauno habla de algo diferente.
En general, todos los conceptos en que entra la palabra pura, son sospechosos de escolasticismo: poesía pura, raza pura, música pura. Propongo lasiguiente definición: poesía pura es toda poesía exenta de impureza. Puede parecer irritante, pero hay que reconocer que es irrebatible.
2 comentarios:
si no fuese por ti, no me entero lo de sábato. mi madre estuvo en la clínica y yo, por eso abstraida de lo real, mejor dicho en otro real. qué duro que volver a lo real sea toparse con la muerte de un grande. :(
Espero que todo en la clínica haya sido pasajero.
Sí, era un grande.
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